Hoy, una parte muy relevante del consumo de burgers ya no ocurre en sala. El delivery y el take away se han consolidado como uno de los principales canales de venta para muchos operadores, especialmente en categorías como la burger, donde el cliente busca comodidad sin renunciar a sabor. Y ahí surge el verdadero reto.
Las reglas del juego han cambiado: la experiencia del restaurante ya no se vive solo en el local, también se hace en casa.
El delivery ya es parte del negocio de las burgers
El cliente actual compara. Pide una burger en tu local, pero también la pide desde el sofá de su casa. Si la experiencia no está a la altura, si la burger llega desmontada, la salsa pierde textura o el sabor no convence, el cliente no repite.
Hoy, el delivery no es un canal secundario: es una extensión directa de tu carta y de tu identidad como chef.
Delivery no es solo llegar, es llegar bien
No se trata solo de que el pedido llegue caliente. Se trata de que llegue con el mismo resultado que tendría servido en sala. Textura, sabor y consistencia son los tres pilares que determinan si el cliente vuelve a pedir.
Cuando una burger sabe igual en casa que en el local, ahí es donde realmente se marca la diferencia.
Diseñar una burger para delivery: claves prácticas que funcionan
Pensar una burger para delivery no es copiar la receta del pase y meterla en una caja. Es diseñarla para el trayecto, teniendo en cuenta el tiempo que estará viajando, el vapor que se genere del calor e incluso cómo va a comerla el cliente en su casa.
Algunas claves prácticas que marcan la diferencia:
#1 Prioriza recetas que aguanten bien el transporte
Por ejemplo, burgers con queso fundido, salsas estables y toppings cocinados (cebolla pochada, bacon crujiente) suelen llegar mejor que combinaciones con hojas frescas muy delicadas o ingredientes fríos que se marchitan con el calor.
#2 Evita montajes frágiles o excesivamente altos
Burgers muy altas o con muchos pisos tienden a desplazarse durante el trayecto. Mejor utiliza estructuras más compactas y equilibradas que mantengan la forma al abrir la caja.
#3 El orden de montaje importa
Colocar la salsa entre ingredientes “barrera” (carne, queso, toppings calientes) protege el pan. Aplicarla directamente sobre el pan inferior sin protección suele acabar empapándolo.
#4 Separa ingredientes cuando sea necesario
En algunos casos, servir la salsa en salsera para que sea el cliente el que la añada en el último momento, permite que el cliente termine la burger a su gusto y mantiene mejor la textura del conjunto.
5# Elige packaging que respire, pero no humedezca
Cajas con pequeñas ventilaciones o materiales con tratamiento antihumedad ayudan a evitar que el vapor reblandezca el pan. Por contra, un envase completamente cerrado suele empeorar el resultado.
6# Controla la textura de la salsa
En delivery, una salsa demasiado líquida pierde cuerpo y se desplaza. Ajustar densidad y estabilidad es clave para que mantenga brillo y consistencia hasta el momento de comerla.
El objetivo no es solo que la burger llegue caliente, sino que llegue con la misma intención con la que salió de cocina.
La salsa como aliada del delivery (y como firma del chef)
En delivery, la salsa juega un papel clave. Viaja mejor que otros componentes, protege el conjunto y es capaz de mantener el carácter del plato incluso después de varios minutos. Por eso, cada vez más chefs apuestan por servir la salsa en bote o salsera, controlando cantidad, textura y experiencia final.
Aquí es donde contar con una base fiable marca la diferencia. Una mayonesa estable, resistente y consistente permite crear salsas que mantienen cuerpo, brillo y sabor durante todo el trayecto. Hellmann’s ofrece esa base sólida sobre la que puedes combinar, personalizar y firmar tus burgers sin miedo a que el resultado cambie en casa del cliente.
La salsa no es un complemento: es identidad. Y en delivery, esa identidad tiene que llegar intacta.
Menos improvisar, más control en cada pedido
Un delivery de éxito y rentable se ha de controlar. Estandarizar recetas, facilitar el trabajo del equipo y asegurar resultados consistentes en cada pedido es clave para proteger tu marca. Soluciones pensadas para cocinas reales permiten responder a la demanda sin añadir complejidad al servicio.
Porque cuando todo el mundo hace burgers, la diferencia no está solo en la carne o el pan. Está en los detalles que se recuerdan. Y si sabe igual en casa que en el local, tu firma llega mucho más lejos.