
Los empleados pueden ser los responsables de que un restaurante funcione o fracase. Si el personal se siente parte del negocio es más probable que ofrezca un mayor rendimiento e intente superarse. Compruebe que el personal comprende que cada función es vital para el éxito de cualquier actividad de restauración, tanto en la cocina como en el comedor.
Es importante que exista una mezcla equilibrada de experiencia en un equipo para el desarrollo y la formación profesional.
Controle el ritmo de trabajo y deje que el personal tome posesión de su propio puesto. Una visión clara de qué trabajo debe hacerse, quién debe hacerlo y en qué intervalo de tiempo, redundará en unos mayores beneficios.
Planifique la formación del personal fuera de las horas punta.
Muchos camareros son jóvenes y puede que trabajen a tiempo parcial. No es en absoluto realista esperar que conozcan exactamente lo que deben hacer y cómo deben vender la carta.
La venta activa requiere conocer el producto, así como tener cierta facilidad para el trato con la gente y coraje. Ayude al personal a que desarrolle estas características con un curso de formación sobre la carta. Deje que prueben los platos y pida a los cocineros que les expliquen cómo los han preparado. Esto les permitirá entender la carta y fomentará una buena relación con el equipo de cocina.
Las recomendaciones son una parte importante de la venta. Imparta formación al personal de comedor sobre los vinos y su maridaje con la comida y sobre la combinación de los acompañamientos con los platos clave.